21/07/06
MI VERGA Y YO
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por
fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.
Platero y yo
Juan Ramón Jiménez
Un escenario pequeño y redondo, en el centro una banca muy alta de color verde oscuro. Un círculo de luz ilumina mi cara y otro a mi verga. Música de 7 Torpes Band, quizá la canción Extraños que se conocen mucho (Medina/Tronca) y luego Crimen perfecto (Medina/Jacquin).
Yo: Mi verga es tan suave, blanca y peluda que parece no tener huesos...
Mi Verga: ¡Ese es Platero idiota! ¿Cómo puedes confundirme con un maldito asno?
Yo: (tomando aire) Mi verga es tan suave, blanda y peluda que no tiene huesos.
Mi Verga: ¿Te gustaría que tuviera huesos?
Yo: Me gustaría que fueras de acero para ir por allí rompiendo fotocopiadoras. Esas máquinas reproductoras me excitan.
Mi Verga: Oye Superman, porque no intentas primero con una mujer...
Yo: ¿Crees que estemos listos?
Mi Verga: Eres el señor metelotodo, si no funciona con la mujer podemos volver a las aves de corral.
1. Full Contact
Mi verga está pegada contra el vientre de mi madre mientras chupo, en turnos de minuto y medio, sus tetas. Mi verga late contra mi madre con más fuerza que su corazón pero esto no la preocupa. Soy su bebé y ella es mi madre. Sólo son fuegos artificiales como los eructos y los pedos... Después que termina de alimentarme mi madre me saca los gases y mientras lo hace mi verga golpea suavemente entre sus tetas, luego me arrulla hasta que todo se pone negro y mi verga y yo nos vamos a otra dimensión. Todavía los sueños y los sustos son de papel, el mundo es un cosquilleo y en el centro de ese mundo está mi madre. Ella espanta las moscas y los demonios.
La sirvienta está dándome un baño de agua tibia, me frota al derecho y al revés con jabón jhonson’s. Cuando me lava el culo toca, sin querer, un interruptor que endurece mi verga. Después de secarme se pone a hacerme mimos que terminan con breves y ligeros besos en la punta de mi verga: eso me saca chispas, me pone serenito a mil. Mi madre también me daba aquellos besos pero sin ponerla dura. Parece que entre mi madre y mi verga hay un pacto de no-agresión pero a la sirvienta se la tiene jurada y sé que tarde o temprano mi verga y yo nos hundiremos en su otra dimensión, seguro allí también hiede a manteca y cebolla. A mí eso me corta un poco pero creo que mi verga tiene averiado el olfato.
Mi prima tiene casi tres años, comparada conmigo es una anciana. Cuando nos bañan juntos ella se queda mirando mi verga y le pregunta a su madre por qué no tiene una. La madre le dice que si se deja lavar bien entre las piernas le crecerá una más grande. A mí eso me inquieta pero por fortuna a mi prima no le gusta lavarse allí. A veces, cuando jugamos, mi prima agarra mi verga y tira de ella con fuerza, aguanto un poco y cuando no puedo más pego un chillido y ella la suelta riendo. Uno de mis juegos favoritos es orinar contra los objetos de la casa, cuando mi prima lo intenta sólo consigue mojarse a sí misma. Ella no tiene un cañón para dirigirlo hacia uno u otro objetivo, sólo ese estúpido agujero parecido a mi culo. Yo tengo agujero y cañón y ella sólo agujeros.
Estar tumbado boca arriba en el corral me gusta. Mi madre canturrea en la cocina y la sirvienta limpia los muebles, si quiero que vengan me basta pegar un chillido. Allí tumbado juego con mi verga, aprendo a tocarla de mil maneras para sacarle chispas. No es igual que cuando lo hace la sirvienta pero me ayuda a pasar el tiempo, a no sentirme solo. De noche, cuando siento ruidos extraños, me aferro a ella. Sé como ponerla dura y si aparece algún vampiro voy a clavársela en el corazón. Mi madre me quiere mucho pero no puede estar conmigo todo el tiempo, en cambio mi verga siempre está allí. Mi verga es el más fiel de todos mis amores.
Mi prima me enseña un montón de juegos. Al fondo del patio de nuestra casa hay un árbol de guinda, detrás del árbol juego con mi prima. Los adultos dicen: Juego de manos, juego de villanos. Mi prima replica: Los adultos son un asco. Ella tiene ya siete y yo casi cinco. He tratado muchas veces de meterle la verga pero su agujero es muy llano y la verga resbala allí y luego se pone fláccida. Ahora ya sabemos que las niñas no tienen pito sino ese agujero donde los niños podemos meter la verga. El agujero de mi prima no sirve así que intento con una vecina pero tampoco funciona. Pienso: Las niñas de mi barrio tienen defectos de fabrica.
Yo: ¿Aparte de usar el mismo calzoncillo toda la semana y tirarme a la tipa del aseo odias otra cosa?
Mi Verga: Que te laves las manos después de tocarme. ¿No debería ser antes?
Yo: ¿Y lo que más te gusta?
Mi Verga: Huuummm. Que te masturbes frente a la tele, sobre todo si pasan Xena, Princesa Guerrera.
Texto de Efraim Medina Reyes
http://www.el-aprendizdemutante.blogspot.com/
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