26/01/06
NO HAY FESTIVAL
En el más reciente número de la revista Arcadia aparece una breve nota sobre el evento virtual No Hay Festival que, con la colaboración de algunos amigos, estoy organizando. La idea de hacer una revista sobre el “lado oscuro” de Cartagena de Indias y otras ciudades de la Costa Atlántica surgió hace más de un año conversando con los periodistas Tadeo Martínez y Juan Manuel Buelvas, también el escritor e historiador Alfonso Múnera Cavadía se interesó en el tema. Debido a los costos del proyecto y la dificultad de encontrarle patrocinio el asunto no pasó a mayores, pero el sueño siguió intacto y decidí que antes de aterrizarlo podíamos hacer un vuelo virtual sin escalas que parte este jueves 26 de enero en el sitio web de Fracaso Ltda. El nombre, por supuesto, está inspirado en el Hay Festival que se realiza esta semana en Cartagena y es nuestra forma de darle una calurosa bienvenida y reconocer su importancia para la ciudad y el país mismo. Eventos como Hay Festival pueden generar titulares de prensa positivos sobre Colombia en el exterior y son una magnífica oportunidad, para quienes tendrán el privilegio de asistir a las charlas, de escuchar, conocer y tener el autografo de excelentes autores como Vikram Seth, Hanif Kureishi o Belisario Betancur.
Como deja entrever la nota de Arcadia, nuestro No Hay Festival pretende mostrar a través de crónicas, reportajes, ensayos y columnas la grave situación que afronta la otra Cartagena, la Cartagena que no sirve para hacer postales ni festivales internacionales de nada; la del colombiatón, la ruina ambiental, el desempleo, los desplazados, la miseria absoluta, el comercio sexual de menores... esa Cartagena desolada, inmóvil e invisible que sólo recibe personajes “ilustres” en tiempo de elecciones. Con fotografías, videos e historietas No Hay Festival tendrá escritores en Bazurto, Nelson Mandela, Zona Suroriental, Henequén, Mis Cojones y otros barrios y zonas periféricas. Los visitantes de la página podrán dejar libremente sus mensajes, comentarios e inquietudes a los diferentes autores. Entre quienes han confirmado su presencia a esta primera entrega de No Hay Festival se encuentran Juan Manuel Roca, Daniel Samper Pizano, Alberto Salcedo, Heriberto Fiorillo, Alvaro Restrepo, Cristian Valencia, Alfonso Múnera Cavadia, Rómulo Bustos Aguirre, Daniel Samper Ospina, Miguel Iriarte, Andrés Felipe Solano, Alonso Sanchez, Antonio Ungar, Ricardo Silva, Ernesto McCausland, Tadeo Martínez, John Junieles, Juan Manuel Buelvas y Alvaro Suescún.
Volviendo al tema de Hay Festival, y a ciertos mensajes desobligantes que circulan por internet, creo que no hay razón alguna para satanizarlo; se trata de una cita más de la vasta agenda del turismo literario y digo turismo porque los escritores en esos eventos aparte de pasear poco hacemos. La rutina es más o menos la misma: los escritores, internacionales, nacionales y locales, echan el cuento que se saben de memoria, los moderadores muestran su habilidad en el tema, al terminar la cháchara el público suspira aliviado, aplaude y, en caso de haberlos, se abalanza sobre el coctel y los pasabocas. No existe razón para esperar que en un encuentro literario, y menos si está apadrinado por el creador de Macondo, la realidad cuente mucho. Como en un reinado de belleza, lo único que suele ponerse a prueba al juntar varios escritores es la vanidad. El resto lo harán los medios cuya eficacia para redimensionar cualquier asunto y darle, si es necesario forma y fondo al vacío, no se discute. Así, como ya dije antes, la ciudad y el país conseguirán ser noticia positiva en el exterior y quizá uno que otro turista se decida a visitarnos.
La idea de tener a Cartagena como escenografía de Hay Festival, que ya se ha realizado en otros países, fue del turista literario profesional Carlos Fuentes (digo profesional porque su tarifa para dar conferencias y asistir a festivales es de las más altas del mercado). No le falta razón a Fuentes, autor entre otros textos de “Gustavo Cisneros, el adelantado” (un elogioso prólogo a la biografía autorizada del magnate venezolano por el que se dice cobró 50.000 dólares), al considerar que el casco histórico de Cartagena sería un telón de fondo perfecto para el evento. Los cartageneros estamos acostumbrados a ver como las autoridades “limpian” en esos días cruciales las calles céntricas de indigentes y prostitutas de baja tarifa, restringen un poco el tráfico y “ahuyentan” a personajes populares que a su parecer no resultarían agradables para los visitantes como ha pasado varias veces con Pambelé. Toda puesta en escena tiene sus exigencias y hay que soportarlas para que, como dicen los organizadores de Hay Festival en su página oficial “Grandes escritores (como Belisario Betancur, Jorge Franco o Héctor Abad) formulen verdades sobre el mundo, que nos hagan entenderlo y planteárnoslo de nuevo”. Y a los estudiantes que se sienten traicionados porque deberán ver el show por circuito cerrado les pido que se dejen de pendejadas; el perfil de Hay Festival es ese, ya ocurrió lo mismo en Paraty (Brasil), se trata de que los escritores sientan los gritos de sus fans... ¿o acaso los gritos sólo deben ser para Juanes y Shakira? La única cosa que me produce cierto fastidio, teniendo en cuenta el espíritu filantrópico que parece animar Hay Festival y los poderosos patrocinadores que tiene, son los costos de las entradas. En la mayoría de festivales literarios de que tengo noticia el público ingresa gratis y aunque es probable que para los turistas y la pequeña clase adinerada de Cartagena el precio del tiquete no pase de ser “una mera contribución simbólica” no sobra recordar que la bella Cartagena de Indias posee el cordón de miseria más grande de América Latina y el 80% de sus habitantes están condenados a sobrevivir con menos de un dólar al día. Digo esto a modo de ilustración y sin pretender, en ningún caso, restar méritos al enorme esfuerzo que seguramente demanda, y cito de nuevo la página oficial del evento, traer “el sello de hedonismo de Hay Festival” a nuestra ciudad.
Espero, con este artículo, haber respondido a quienes injustamente reclaman de Hay Festival cosas diferentes al goce de escuchar en vivo a buenos y reputados escritores. Sería un despropósito exigir que un simple festival literario discuta, se interese o recorra las enfermedades endémicas de Cartagena o el país; esa labor es responsabilidad nuestra y debemos reforzar los espacios que existen y crear nuevos para asumirla de forma seria y continua. No Hay Festival, que pueden visitar desde mañana clicando www.fracasolimitada.com, es un pequeño aporte al tema y esperamos en poco tiempo transportarlo del mundo virtual a esa otra Cartagena donde “el sello del hedonismo” jamás ha puesto los pies.
Efraim Medina Reyes
www.fracasolimitada.com
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22/01/06
EL ASESINO DEL MARTILLO

Imagine que son las 9:45 de la noche; sus tres pequeños hijos y una sobrina adolescente duermen, su esposa está en la cocina preparando café y usted está viendo un partido de fútbol con su cuñado. De repente, su cuñado, un joven de 25 años que estudia medicina, se levanta y agarra el maletín negro donde suele portar los libros.
-¿No esperas el café?-pregunta usted sin perder de vista la pantalla.
-Sólo voy al baño-responde él.
-¿Y para eso necesitas el maletín?
Él va a decir algo, pero en ese momento su equipo anota un gol y usted lanza un grito de felicidad. Su cuñado, maletín en mano, entra en el baño. Lo que sigue usted jamás podrá contárselo a nadie. Concentrado en el partido no ve llegar a su cuñado armado con un pesado martillo y cuando reacciona es tarde: el primer golpe le da de lleno en la frente y el segundo le aplasta la oreja y todo se pone oscuro. Al día siguiente, en el periódico local, aparece la foto de su cadáver en una posición ridícula. Atrás puede verse la pantalla del televisor salpicada de sangre. A pesar de todo usted tuvo suerte; esos dos primeros martillazos le causaron la muerte, sin embargo, su cuñado lo golpeó catorce veces más y luego atacó a su esposa. Ella recibió 25 golpes y como aún se movió optó por degollarla con un cuchillo de mesa. De allí pasò a la habitación de sus hijos a quienes golpeó innumerables veces con el martillo, tanto que sus rostros quedaron irreconocibles. La última fue Amalia, una linda adolescente de quince años. Alex Maquera (hoy conocido como el Asesino del Martillo) luego de golpearla y cuando estaba en plena agonía, la violó. Antes de esa noche, según los testimonios de quienes lo conocían, Alex era una persona tranquila que hablaba poco y soñaba con ser cirujano plástico. Los médicos, luego de practicarle varios análisis dijeron que había rastros de cocaina en la sangre de Alex; los psiquiatras por su parte lo declararon psicópata; para la policía se trata sólo de otro criminal sin escrúpulos y su otra hermana dijo en una entrevista que cuando Alex era todavía un niño su padre solía pegarle y castigarle sin motivo aparente. En Tacna, el pueblo peruano donde ocurrió la tragedia, nadie ha vuelto a dormir tranquilo.
A diario leemos y escuchamos noticias similares y, por supuesto, nos parece otro tipo de realidad, algo que no puede tocarnos. Sin embargo, muchos de nosotros tenemos hermanos que van a la universidad y son personas tranquilas, incluso afables y optimistas. Y en cada casa de este planeta hay martillos, cuchillos de mesa y un infinito arsenal de objetos en apariencia inofensivos. Pero es que la vida, no sobra recordarlo, es demasiado frágil; sobre todo cuando la persona que nos ataca es alguien que tiene toda nuestra confianza. ¿Quién de nosotros será el próximo Alex? Nadie puede saberlo, ni siquiera el propio asesino: todo lo que hemos vivido y sufrido duerme en nuestra mente y un día cualquiera, cuando alguien grita para celebrar un gol, la pesadilla toma cuerpo. No discuto que Alex Maquera sea un criminal y un psicópata, pero es curioso que nadie haya prestado mucha atención a la declaración de su hermana: “Nuestro padre le pegaba y lo castigaba de niño sin ningún motivo”. ¿Acaso no es del seno de una apacible familia de donde surgen los monstruos más implacables? Los índices de violencia intrafamiliar en América Latina siguen aumentando. Miles de niñas y niños son ultrajados cada año, en sus propios hogares, por sus propios padres; la mayor parte de esas niñas quedan embarazadas y traen al mundo hijos cuyo destino parece escrito de antemano por un dios terrible. Pero no es algo exclusivo de América Latina; también en Estados Unidos hay niños que les disparan a sus compañeros de escuelas y en Europa maridos que de un momento a otro enloquecen y estrangulan a sus mujeres. Uno se pregunta si es peor consumir cocaina o drogarse semana tras semana con el fútbol. Porque la violencia física no es menos cruel que la psicologica, sólo que esta última permanece invisible. Comprarle un Playstation a un niño y dejarlo jugar horas y horas para que nos deje en paz es una forma de violencia. Pensar que con llevar dinero a casa para los gastos esenciales hemos cumplido como padres es un grave error. Abandonar a nuestros hijos en la miseria o en el lujo es igual de peligroso y puede causar los mismos estragos psicologicos.
Ahora mismo, mientras usted lee este artículo, la guerra en Irak sigue produciendo muertes y dolor, pero seguro de tanto ver noticieros ya se aburrió del tema. También debe estar cansado del tsunami o de si Maradona sigue engordando. A fin de cuentas no son asuntos suyos. ¿Para qué preocuparse? Sus hijos son sanos y fuertes y su esposa una bella mujer. ¿Y que hay de su cuñado?, ¿no le parece que a veces es muy introvertido o que tiene un modo extraño de hablar últimamente? Quizá Irak y Tacna sean lugares lejanos para usted pero... ¿qué tan lejos está su cuñado?
Efraim Medina Reyes
revista Internazionale (Italia)
revista Zeta (Colombia)
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14/01/06
MI PLOMERO LANZA NOVELA

La naturaleza humana es, y siempre ha sido, mediocre, mezquina y pretenciosa. Después que el primer hombre dibujó figuras y signos en la pared de su caverna tratando de inventar un lenguaje lo más probable es que al instante otro se haya plantado a cobrar con pieles la entrada y un tercero, a poca distancia, ya estuviera diciendo al resto del clan que aquellos signos no tenía nada de original, que los gasterópodos ya lo habían hecho, etc, etc. Lo mejor de escribir ocurre antes de caer en cuenta de esto como un oficio. Cuando encerrado en la habitación tratas de poner en orden tu alma y descubres que escribir te permite estar más a gusto con tus taras, aleja los temores y te llena de una extraña seguridad. Claro que hoy lo común es que los escritores sepan, antes de escribir una puta línea, que lo son.
Los escritores cada vez más son funcionarios de la literatura; gente que estudió filosofía y letras o alguna tontería por el estilo y que luego combina la docencia con la publicación de una que otra novela. El sueño de todos ellos sería dejar de dar clases para dedicarse por entero a escribir aunque, considerando lo que escriben, deberían hacer lo contrario. En cuanto a los editores no digo que todos sean unos mercachifles pero lo son. A ellos sólo les importa vender y su lema es muy claro: O vendiste o te jodiste. Por su parte los críticos basan su prestigio en la capacidad que tengan de destruir novela tras novela y escritor tras escritor. Y me parece muy sano que sea así porque para halagos y exaltaciones ya estamos los propios escritores. ¿O acaso no son los encuentros literarios una burda competencia entre quienes somos capaces de hablar mejor de nosotros mismos?
Bien por la crítica destructiva que trata de oponer algo de resistencia a la implacable publicidad y autopublicidad. Lástima que, aparte de amargar a ciertos autores flojos del culo, ningún crítico haya podido impedir que un saco de mocos como Dan Brown, Isabel Allende, o Paulo Cohelo vendan millones. Tampoco el sentido común evitó que Camilo José Cela ganara el Premio Nóbel.
Hablando de nuevas estéticas urbanas es un hecho que los autores de hoy no escriben si no que publican. Nunca antes hubo tantos escritores sobre la tierra, hoy te subes a un taxi y el taxista te ofrece su último libro de poemas, tratas de echar un polvo con cualquier puta y te lo daña hablando de que están por publicarse sus memorias. Tienes un bebé y antes de decir mamá o papá ya va en la página 134 de su segunda novela. Todo el mundo piensa que puede escribir un libro y lo peor es que todo el mundo puede hacerlo. Yo soy la viva demostración de eso. Y también mi plomero que hace poco me dijo que acababa de terminar un largo relato titulado “La venganza del retrete”. Al principio pensé que era un chiste pero luego me contó apartes de la trama y hasta reconoció la influencia de Chesterton y Mario Bros en su obra. Ver la cara de felicidad de mi plomero me cabreó un poco pero luego tuve que aceptar que si yo pude escribir novelas por qué no iba a poder alguien con un oficio tan emocionante como él.
En el futuro todos en el mundo serán escritores y entonces los secuestros, las guerras y los atentados serán hechos por grupos de escritores que tratan de obligar a otros a que abandonen el oficio y se dediquen a leerlos. Habrá entonces tan pocos lectores comunes que cada uno de ellos será una celebridad detrás de la cual andarán millones y millones de autores libro en mano… Aunque pensándolo bien ese futuro ya está aquí.
Efraim Medina Reyes
www.colombia.com
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08/01/06
LO QUE SUEÑAN LAS AGUILAS

Desconfió y me resultan desagradables los hombres que en cada oportunidad se desgañitan en halagos hacia las mujeres; esos que pregonan que la mujer es más dulce, más sensible e inteligente y en últimas superior a nosotros. Y desconfió porque los siento hipócritas y oportunistas. Sólo quieren aparecer como librepensadores, pero me gustaría saber que tipos de hombres son con sus propias mujeres y qué piensan ellas al respecto. Por mi parte creo en la superioridad del hombre sobre la mujer y seguro no le faltaba razón a quien escribió que “Dios, viendo al hombre tan solo le envió a la mujer para que su soledad fuera mayor”. Entre tantas cosas estúpidas que disfruto está el fútbol y nada es más aburrido para mí que ver un partido de fútbol acompañado de mujer; sobre todo aquellas que tratan de convencerme que les gusta y hasta se ponen la camiseta y gritan el nombre de un jugador (que no pertenece a ninguno de los equipos en contienda) y cantan goles que jamás se concretan y no entienden porque ellas gritan entusiasmadas y los otros se ponen tristes cuando un jugador del equipo amado hace un gol. Y uno, con paciencia, trata de explicarle que los goles metidos en el propio arco no se celebran y ella replica que un gol es un gol y lo sigue celebrando. Los partidos de fútbol femenino son una cosa tristísima; resulta lamentable verlas correr detrás de un balón y celebrar histéricas una victoria creyendo que eso es el fútbol. No poder disfrutar del fútbol, aun jugándolo, es lo que hace inferior a la mujer.
Cambiando de cancha no creo que existan dudas de que el pensamiento y el lenguaje que lo difunde son masculinos. Cuando una mujer escribe bien para elogiarla los críticos no encuentran nada mejor que decir que “escribe como un hombre”. El mundo, que sepamos, fue creado por Dios y ese Dios creador en la mayor parte de culturas corresponde a un ser masculino: el plácido Buda (que dice no ser Dios pero se comporta como tal), el exigente Alá, el tolerante Visnu, el iracundo Yaveh y el ambiguo Papá Dios. Y sus profetas o mensajeros también fueron hombres: Siddharta Gautama (que luego, de gordo, sería Buda), Mahoma, los brahamanes (que son muchísimos manes), Moises y Jesús. La mujer llegó tarde a las decisiones importantes y durante siglos ha vivido a la sombra, hasta en las cosas para las que se supone tiene talento es superada: los mejores chefs del planeta son hombres y la palabra chef es masculina. Los mejores diseñadores de moda, peluqueros, maquilladores son hombres o algo por el estilo.
Algo que me cabrea de las mujeres es que se sientan orgullosas y complacidas de inspirar poemas y canciones. He visto como suspiran cuando algún casposo poeta de café recita que son “bellas e inalcanzables como la luna”. ¿Acaso no han visto fotografías de la luna? Es un lugar horrible, con más huecos que la calles de Bogotá, ni siquiera es redondo y la luz que emana es un reflejo del sol (que por cierto es una entidad masculina). Y en cuanto a lo inalcanzable basta agregar que tres putos gringos se dieron gusto allí, clavaron su bandera y se largaron sin pagar y todavía no vuelven. No creo que la ternura sea patrimonio de la mujer y más que sensibles diría que son sensibleras; no he visto todavía una mujer estremecerse o llorar leyendo las atormentadas líneas del Concepto de la angustia de Sören Kierkegaard pero si convertirse en magdalenas ante una grasienta telenovela. Cierto que hay mujeres que corren más rápido los cien metros que muchos hombres pero quien, hasta hoy, los corre más rápido es un hombre. No voy a aceptar que ningún idiota oportunista me venga a hablar de la superioridad de la mujer hasta que una de ellas me haga feliz ganándole un partido de tenis al antipático y aburrido Roger Federer. Cuando estudiaba medicina leí que las mujeres tienen geneticamente más resistencia al dolor que los hombres pero no me parece nada divertido ganarle a otro en sufrimiento; prefiero, por supuesto, ser capaz de tolerar más whisky o de comer más hamburguesas “El Corral” doble carne.
Creo que la mujer tiene todo el derecho a expresar su libertad en cualquier sentido pero es lamentable que para ciertas mujeres expresar su libertad se reduzca a imitar al hombre; las frases almibaradas de los poetas y canciones no pueden ocultar la terrible realidad de millones de mujeres que viven todavía en condiciones infrahumanas soportando, para colmo de males, la violencia física y mental por parte de sus infrahumanos compañeros. Se habla mucho de los grandes logros de las mujeres en las últimas décadas que, entre otros, son: haber conseguido votar por los mismos políticos corruptos que siempre han elegido los hombres; andar cada vez más ligeras de ropas –para placer de los hombres–; ponerse las tetas tan enormes como los hombres desean. Ejercer profesiones con la misma ineficacia de los hombres: abogadas en un mundo sin ley; médicas empeñadas en enriquecer a los laboratorios, mientras las viejas enfermedades regresan en versión recargada y las nuevas se hacen indestructibles; economistas en un mundo arruinado y sin futuro económico... Triste verlas deformar sus piernas en horribles deportes mientras, en las gradas, los grandes mamíferos comen papas fritas. Querer llegar tan lejos como el hombre es lo que hace inferior a la mujer. Es como si una imponente águila soñara con ser un pollo congelado.
Efraim Medina Reyes
revista Punto C (Cali-Colombia)
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LA SUERTE DE LA FEA

En mi último libro, Pistoleros/Putas y Dementes (Greatest Hits), hay un poema que dice:
Una mujer fea tiene dos opciones: matarse o hacerse a un estilo. Lo peor que puede hacer una mujer fea es fingir que no lo es, es casi tan malo como no ser bella del todo. Son la clase de cosas que descorazona a los tipos simpáticos
No es que una mujer fea sea incapaz de verse bella alguna vez. Pero no le conviene. Una vez adquieres estilo va contigo siempre. Planear la belleza es complicado y sostenerla un verdadero lío. No en vano las bonitas se suicidan más a menudo
La belleza no es un estilo pero lo suple bastante bien, hasta que se pudre. La fea, en el peor de los casos, sólo puede ser más fea y eso es un avance en cierto sentido. La belleza corre todos los riesgos y no tiene coartada.
Recuerdo que, luego de una lectura en el auditorio de la Universidad Central en Bogotá, una chica se me acercó para recriminarme por ese poema tan ofensivo.
-¿Ofensivo con quién?-le pregunté.
-Ser fea no es culpa de nadie-dijo ella fulminándome con la mirada-. Hay muchos otros valores en una mujer.
La observé y me pareció triste que una estudiante de último semestre de filosofía no hubiera captado la ironía de un poema cuyo fondo era simplemente expresar que toda mujer debería negarse a ser un objeto. Ahora que he recibido cerca de doscientos mensajes que me putean por mi anterior columna mi tristeza va en aumento; según los autores de esos mensajes (mujeres en su mayoría) la columna fue un “ataque despiadado a la mujer por parte de un maricón resentido”. No voy a explicar ni el poema ni la columna, sólo los invito a releer y si después de esa relectura consideran que deben seguir putéandome, adelante. Es obvio que si incluí una dirección electrónica en la columna fue porque me interesaba conocer el punto de vista de los lectores; la dinámica del internet permite un diálogo ulterior entre quien escribe y quien lee, es un medio increíble que no sólo sirve para putear columnistas.
Volviendo al tema de las feas y los poemas debo confesar que en la adolescencia usé hasta cansarme los románticos poemas de Neruda para conseguir que algunas bellas chicas del barrio me abrieran sus piernas. Con las feas nunca usé poemas, me parecía que siendo feas los trucos sobraban y que se trataba sólo de aprovechar el momento e ignorar la retórica. Quizá por eso con las feas el sexo era más divertido y relajado. A las bonitas debía llenarles la mente de falsas promesas y versos insoportables, también ser más “delicado” en la faena. Con las feas no había contemplaciones ni futuros jardínes donde cantan los ruiseñores. Y es que la belleza no pasa de ser un trofeo, algo que mostrar a los amigos y enemigos. En la cama la estética se pierde y lo que se quiere es pasión y entrega porque el sexo funciona como los deportes: hay que dejar todo en la cancha. Más que una cara dulce lo que en la intimidad se desea son un par de buenas tetas y unas buenas caderas de donde agarrarse.
La belleza en una mujer no es garantía de felicidad, por el contrario puede convertirse en su puerta de entrada al infierno; sobre todo cuando pretende usarla de cebo para atrapar un “pez gordo” olvidando que a los “peces gordos” no suele temblarles el pulso a la hora de saldar cuentas.
No pretendo decir que las mujeres feas tengan más probabilidad de ser felices o que la fealdad sirva de algo, tampoco que las bonitas estén condenadas por fuerza a ser menos inteligentes; lo cierto es que la fea debe esforzarse más porque faltándole unas largas piernas debe defenderse con su ingenio y a punta de ingenio llegar lejos y encontrar la seguridad en sí misma que tantas bonitas jamás consiguen. Y es que a diferencia de la belleza, que con los años desaparece y se convierte en tragedia, el ingenio suele aumentar. No es un secreto que a cierta edad a la más linda de este mundo se le cumple la fecha de vencimiento y es allí donde la sabiduria popular de que la “suerte de la fea, la bonita la desea” se hace indiscutible.
Efraim Medina Reyes
revista Punto C (Cali-Colombia)
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07/01/06
COMO EL DE JENNIFER LOPEZ, POR FAVOR

En Comas, un barrio pobre en las afueras de Lima, sus amigos la apodaron “Gorda Jenny” debido a su obsesión por la diva de origen latino Jennifer Lopez. En realidad se llamaba Natalia Cueto y el día que encontraron su cadáver, abandonado a pocos metros de una avenida limeña, estaba por cumplir 19 años. La autopsia reveló que un “choque séptico secundario a peritonitis generado por la perforación de los intestinos” causó la muerte de Natalia. Tres horas antes del fatal desenlace “Gorda Jenny” había ingresado en una improvisada clínica al sur de Lima para someterse a su cuarta liposucción en seis meses. Dos años atrás se había operado el mentón y la nariz y, según le había contado a una amiga, luego de las liposucciones pensaba disminuir el tamaño de los senos y “retocarse” los pómulos hasta que fueran iguales a los de J.Lo. A los catorce años Natalia dejó los estudios para trabajar en un almacén de muebles; su madre recuerda que “ahorraba cada peso, se privaba de cualquier gusto y a veces caminaba al trabajo para no pagar transporte”. En su última liposucción a Natalia le extrajeron 3.800 centímetros cúbicos de grasa de la barriga y las caderas que luego, al menos en parte, le inyectaron en el trasero. La investigación de la policía reveló que el procedimiento no fue realizado en una clínica si no en una peluquería llamada “Salón Venus”. La peluquería funcionaba en el primer piso y en el segundo se habían improvisado dos habitaciones como quirófanos donde se practicaban hasta nueve liposucciones al día. De de los tres cirujanos detenidos en el “Salón Venus” por la muerte de Natalia uno resultó ser la dueña de la peluquería que, según sus propias palabras, había hecho un curso de tres meses para prepararse como “lipoescultora”. Nada mal si se considera que había empleado el doble de tiempo para ser peluquera. Los otros dos “cirujanos estéticos” eran médicos generales recién graduados.
Tres días después de la muerte de Natalia, en un barrio vecino a Comas, dos hermanas de 15 y 16 años fueron hospitalizadas de emergencia con graves infecciones en el trasero y las piernas. Las chicas dijeron a la policía que habían sido intervenidas en una bodega por una mujer que les aseguro ser cirujana plástica. Ellas habían acudido a ese lugar por una hoja volante que unos chicos repartían a la salida del colegio; en la hoja volante estaba la dirección y la oferta de dos cirugías por el precio de una: ¡150 dólares! Para reunir el dinero las chicas estuvieron pidiendo varios días dinero en las calles. En la bodega, que según averiguó la policía perteneció a una antigua fábrica de jabones y estaba abandonada desde hacía años, se encontraron sólo varias latas con restos de manteca de cocina. Esa manteca inyectada en el trasero de las hermanas había causado la infección. A una de ellas tuvieron que amputarle las piernas y la otra aún necesitara varias intervenciones para mejorar en algo las profundas cicatrices que hoy deforman esa parte de su cuerpo.
Por exótica, macabra o curiosa que resulte la muerte de Natalia o la historia de esas hermanas, no se trata de hechos aislados ni de una de esas cosas que “sólo pasan allá”; en Europa y Estados Unidos también hay miles de adolescentes soñando con tener el trasero de Jennifer Lopez. Por ejemplo en España alrededor de mil personas se someten cada día a una operación de cirugía estética con un crecimiento anual del 15% y, por supuesto, las denuncias por complicaciones y muertes derivadas de esas cirugías también van en aumento. En Italia Gesolmina Vitale, siguiendo el ejemplo de Berlusconi, trató de combatir a punta de lifting el paso de los años y termino sufriendo un coma que la tuvo al borde de la muerte. Italia encabeza la estadística europea con alrededor de 600.000 intervenciones de carácter estético por año; “retocarse” es la nueva religión y los fieles se multiplican alrededor del mundo sin importar los riesgos ni las consecuencias.
El auge de la liposucción llegó en los ochentas impulsado por el capitalismo salvaje donde todo está en venta y el éxito no depende de quien eres si no de como te ven. En Estados Unidos la mitad de la población sufre problemas de obesidad, pero los medios de comunicación de ese país difunden 24 horas el mensaje de que ser gordo es una maldición y un fracaso mientras los liposuccionadores del mundo se lamen el bigote. Pero la vanidad humana no es un producto de los ochenta, a través de la historia y las culturas la humanidad siempre ha buscado eterna juventud y belleza. En 1926 un médico francés llamado Charles Dujarier aceptó operar a una bailarina y Modelo de apellido Geoffre que estaba acomplejada porque sus rodillas le parecían muy gruesas. Dujarier le realizó incisiones, extrajo la grasa y luego suturó. Todo parecía ir bien hasta que apareció la cangrena y a Mademoiselle Geoffre debieron amputarle una pierna. Dujarier fue condenado a pagar 200.000 francos y tanto él como su técnica expuestos a la picota pública. Murió en 1931 sin imaginar que había inventado uno de los más grandes negocios del mundo.
Efraim Medina Reyes
revista virtual Resonancias
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05/01/06
Annabel Chong: alias Supercuca

Día y noche los hombres se matan unos a otros en nombre de los más disparatados fines; las ambición de poder y riqueza parecen llevar la delantera. Sin embargo, lo que hay en el fondo de toda guerra o en cualquier anhelo de paz es una suave, acolchonada y peluda cuca. Los hombres hablan de bondad, honestidad y justicia porque se saben crueles, traidores y mezquinos. Recurren a la fuerza porque se sienten débiles y desconfian hasta de su propia sombra porque en realidad nunca han dejado de ser un montón de pequeñas y bulliciosas criaturas perdidas en esa enorme cuca sideral que es el universo. Para nadie es un secreto que debido a una cuca nos echaron del paraíso, quizá por eso nuestro único contacto con el paraíso sigue siendo una cuca. Por eficaz que sea la clonación, y otros futuros inventos de la ciencia en su estúpido afán de traer aún más gente a este mundo, dudo que exista algo más seguro y divertido que aterrizar desde una cálida y respetable cuca materna. A diferencia del sexo másculino cuya mecánica es obvia y en extremo pretenciosa, la cuca es un océano de misterio. A una mujer le bastan tres o cuatro sacudidas para borrar la arrogancia del más macho, en cambio no existe todavía un hombre capaz de colmar las expectativas que encierra hasta la más tierna y delicada cuca. Aunque contar sus hazañas con las mujeres sea un deporte muy común entre los hombres y la mayoría crea que tener esposa, dos amantes y revolcarse de vez en cuando con una puta los convierte en verdaderas máquinas sexuales la verdad es que frente a la cuca la tenemos perdida. Y si por tirar con dos o tres mujeres al tiempo o echarse cinco polvos en una jornada algunos se ufanan y exigen diploma como sementales hay que recordarles que en 1995 una diminuta y frágil mujer se embocó a 251 tipos, de todos los estilos y tamaños, en menos de diez horas imponiendo con ello una marca mundial de la especialidad y ganándose un merecido espacio en el Record Guinness. Annabel Chong, la autora de dicha proeza, nació en China y creció en Singapur. Su verdadero nombre era Grace Ouek; siendo una adolescente se trasladó a Londrés para estudiar flisofía y derecho, sus profesores dicen que fue una estudiante brillante hasta que una noche una pandilla la secuestró y la retuvo en una bodega donde fue violada hasta el amanecer. En su declaración a la policía Annabel contó que la habían ultrajado nueve hombres y mientras lo hacían alardeaban de su virilidad y la llamaban “zorra amarilla”. Al poco tiempo abandonó la universidad e inició una carrera como actriz porno que la llevaría después a Estados Unidos donde se convertiría en la reina del gang-band y, como ella misma ha declarado en varias ocasiones, un símbolo del movimiento feminista. En una entrevista, previa al encuentro con los 251 voluntarios, Annabel dijo que hacía aquello para “Mostrar el lado más agresivo y politicamente incorrecto de la sexualidad femenina”. Y luego agregó: “No soy una puta, disfruto lo que hago. Quienes violan a una mujer pretenden que se sienta culpable por disfrutar del sexo. La violencia de los hombres nace de su incapacidad de expresarse sexualmente porque son funcionales y poco imaginativos”.
En Colombia los niveles de violencia sexual contra la mujer son alarmantes y parte de esa violencia nace, como bien explicaba Annabel, del temor a la cuca; los hombres intentamos por todos los medios negar nuestra condición de cuca-dependientes. Ninguna ofensa es más terrible para un hombre que ver profanada por otro la cuca de la que se siente dueño. La retórica del amor tiene como objetivo la cuca; la cuca nos domina. Hasta para vender una licuadora hay que ponerle una cuca encima. Vivimos en el reino de la cuca, hasta el universo virtual está invadido por ellas; cuando abres una página para saber cómo va la guerra en Irak enseguida aparecen de la nada decenas de avisos de las cucas.com que bloquean el sistema y se quedan flotando en la pantalla. Deseamos controlar la cuca pero es imposible, la cuca nos supera, nos aprisiona, nos devora.
Annabel Chong, alias Supercuca, acepta que su vida fue marcada por aquella salvaje violación y considera el gang-band una forma didactica de enseñarle a los hombres el poder sexual de las mujeres. Sin duda que, junto al secuestro, la violación es de los peores crímines que existen. Según las estadísticas el 90% de mujeres violadas prefiere mantenerlo en secreto por temor a las consecuencias sociales; en otros casos porque el agresor era un pariente cercano (el 50% de las violaciones ocurre en la misma casa de la víctima). Por supuesto que no toda víctima de una violación se convierte en actriz porno, pero un ataque de esa naturaleza dejas huellas imborrables y la justicia en países como el nuestro sigue siendo muy blanda en ese aspecto. Los hombres no podemos imaginar lo terrible que es para una mujer ser forzada a tener sexo, algunos incluso creen que cuando una mujer niega su cuca lo que quiere es provocarlos. Hay que tener claro que cuando una mujer dice No significa No y hay que olvidarse de ella. Sé que no es fácil, a todos nos ha pasado, pero antes que obsesionarte por la cuca que te niegan es mejor pensar en todas las cucas que te esperan con una sonrisa.
Un sector de la física sostiene que todo empezó en un agujero negro al que siguió el inmenso estallido del big-bang, esto hace posible que todo termine en un agujero negro. El origen y futuro del universo se asemeja mucho a nuestra vida, y más que tristeza para mí es un consuelo pensar que si empecé a rodar desde una cuca por qué no acabar allí; cerrar los ojos respirando por última vez el profundo aroma que en buena hora nos sacó del paraíso.
Efraim Medina Reyes
Revista Punto C (Cali-Colombia)
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Suena como una vieja canción

Hay chicas que saben darte lo mejor de sí, que se dejan llegar con una bolsa de papel en cuyo interior hay un tesoro: vodka decente, pan francés, cigarrillos y mentas y también cápsulas para la resaca. Ellas saben que eres un prisionero y no un pelele que juega a ser artista, y si no lo saben al menos fingen con gracia. Chicas que te ayudan a espantar al tipo de la renta, que recogen lo que halla en tu buzón y lo tiran sin abrir porque son listas, entienden que la gente como tú no recibe cheques de fundaciones o revistas ni saludos en Navidad, que el mundo allá afuera quiere romperte las pelotas... Ellas no dicen que eres infiel sino que te las arreglas como puedes
Chicas que te rascan la espalda y no hacen preguntas inútiles porque no quieren mentiras inútiles. Chicas que cualquiera (que no fueras tú) podría amar y por ende echarlas a perder. Ellas no necesitan un marido celoso, no quieren al amable yuppie que arrastra el trasero para obtener migajas. Ellas se entregan al prisionero, al tipo que da un portazo y borra el puerco mundo con sus poetas a medida y sus puticas honorables. Chicas capaces de limpiar las persianas sin comentarios, que saben cuando es hora de poner tierra de por medio y que jamás llevarán una estúpida flor a tu tumba
Brindo por ellas.
del libro Pistoleros/Putas y Dementes (Greatest Hits)
Efraim Medina Reyes
15:45 Permalink | Comentarios (0) | Email esto
04/01/06
La gallina atómica

El concepto de libertad
sirve para crear lindas canciones
y jugar con drogas y sentimientos
y ya sabes que los sentimientos
son la droga más dura que hay
Pero qué significa en verdad ser libre...
He tenido noches demenciales
y amores más peligrosos que la mafia rusa
pero jamás me he sentido libre del todo
porque no soy tan estúpido para negar
que amo estar vivo y unas pocas cosas
más que me salvaron como tus tetas
de tomarme a Kierkegaard demasiado
en serio.
del libro Canciones aún más mediocres
Efraim Medina Reyes
16:55 Anotado en Books | Permalink | Comentarios (0) | Email esto


