08/01/06

LA SUERTE DE LA FEA











En mi último libro, Pistoleros/Putas y Dementes (Greatest Hits), hay un poema que dice:

Una mujer fea tiene dos opciones: matarse o hacerse a un estilo. Lo peor que puede hacer una mujer fea es fingir que no lo es, es casi tan malo como no ser bella del todo. Son la clase de cosas que descorazona a los tipos simpáticos
No es que una mujer fea sea incapaz de verse bella alguna vez. Pero no le conviene. Una vez adquieres estilo va contigo siempre. Planear la belleza es complicado y sostenerla un verdadero lío. No en vano las bonitas se suicidan más a menudo
La belleza no es un estilo pero lo suple bastante bien, hasta que se pudre. La fea, en el peor de los casos, sólo puede ser más fea y eso es un avance en cierto sentido. La belleza corre todos los riesgos y no tiene coartada.


Recuerdo que, luego de una lectura en el auditorio de la Universidad Central en Bogotá, una chica se me acercó para recriminarme por ese poema tan ofensivo.
-¿Ofensivo con quién?-le pregunté.
-Ser fea no es culpa de nadie-dijo ella fulminándome con la mirada-. Hay muchos otros valores en una mujer.
La observé y me pareció triste que una estudiante de último semestre de filosofía no hubiera captado la ironía de un poema cuyo fondo era simplemente expresar que toda mujer debería negarse a ser un objeto. Ahora que he recibido cerca de doscientos mensajes que me putean por mi anterior columna mi tristeza va en aumento; según los autores de esos mensajes (mujeres en su mayoría) la columna fue un “ataque despiadado a la mujer por parte de un maricón resentido”. No voy a explicar ni el poema ni la columna, sólo los invito a releer y si después de esa relectura consideran que deben seguir putéandome, adelante. Es obvio que si incluí una dirección electrónica en la columna fue porque me interesaba conocer el punto de vista de los lectores; la dinámica del internet permite un diálogo ulterior entre quien escribe y quien lee, es un medio increíble que no sólo sirve para putear columnistas.
Volviendo al tema de las feas y los poemas debo confesar que en la adolescencia usé hasta cansarme los románticos poemas de Neruda para conseguir que algunas bellas chicas del barrio me abrieran sus piernas. Con las feas nunca usé poemas, me parecía que siendo feas los trucos sobraban y que se trataba sólo de aprovechar el momento e ignorar la retórica. Quizá por eso con las feas el sexo era más divertido y relajado. A las bonitas debía llenarles la mente de falsas promesas y versos insoportables, también ser más “delicado” en la faena. Con las feas no había contemplaciones ni futuros jardínes donde cantan los ruiseñores. Y es que la belleza no pasa de ser un trofeo, algo que mostrar a los amigos y enemigos. En la cama la estética se pierde y lo que se quiere es pasión y entrega porque el sexo funciona como los deportes: hay que dejar todo en la cancha. Más que una cara dulce lo que en la intimidad se desea son un par de buenas tetas y unas buenas caderas de donde agarrarse.
La belleza en una mujer no es garantía de felicidad, por el contrario puede convertirse en su puerta de entrada al infierno; sobre todo cuando pretende usarla de cebo para atrapar un “pez gordo” olvidando que a los “peces gordos” no suele temblarles el pulso a la hora de saldar cuentas.
No pretendo decir que las mujeres feas tengan más probabilidad de ser felices o que la fealdad sirva de algo, tampoco que las bonitas estén condenadas por fuerza a ser menos inteligentes; lo cierto es que la fea debe esforzarse más porque faltándole unas largas piernas debe defenderse con su ingenio y a punta de ingenio llegar lejos y encontrar la seguridad en sí misma que tantas bonitas jamás consiguen. Y es que a diferencia de la belleza, que con los años desaparece y se convierte en tragedia, el ingenio suele aumentar. No es un secreto que a cierta edad a la más linda de este mundo se le cumple la fecha de vencimiento y es allí donde la sabiduria popular de que la “suerte de la fea, la bonita la desea” se hace indiscutible.

Efraim Medina Reyes
revista Punto C (Cali-Colombia)

09:15 Anotado en Books | Permalink | Comentarios (2) | Email esto

Comentarios

En primera no pasa nada con que no te entiendan, creeme que eso pasa a menudo, mas bien se trata de escribir para tí y compartir tus reflexiones, si no les gusta pues que pena. Y en cuanto al texto, creo que toma mucho en cuenta los estereotipos, no todas las feas son inteligentes y no todas las bonitas son tontas (se que no dijiste eso, pero es un estereotipo de ejemplo), en estos tiempos todos somos todo, y quien dice que la estética sea absoluta? la fea puede ser bonita físicamente desde algún punto de vista y viceversa.

Anotado por: babel | 09/01/06

Durante los tres últimos tres anos no he leído ni uno solo de los libros o artículos de Efraim Medina Reyes. Lo más cerca que estuve fue una vez que leí una crítica en el suplemento cultural del periódico espanol El País de su novela Técnicas de Masturbación entre Batman y Robin. La crítica fue bastante mala pero no es por eso que no lo he leído. Supongo que no se dio la ocasión de hacerlo. Ahora releo algunos artículos suyos en Punto C, que ustedes han seleccionado, y las fotos de su blog son muy estimulantes.

Anotado por: passacagliaungherese | 10/01/06

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